Should I stay or should I go resonaba en la pequeña habitación, repleta de carteles de grupos punks y grunges, libros desordenados en unas estanterías improvisadas con ladrillos y tablas, ropa esparcida y hecha jirones alrededor de la cama y otros muchos objetos que carecían de importancia para él. Sus ojos observaban absortos el techo de poca altura, sin pena ni gloria, no había ninguna clase de brillo en ellos. La canción cesó y elevó su brazo como si anhelara alcanzar algo inexistente en lo alto. No pensaba concretamente en nada, simplemente dejaba pasar el tiempo. De pronto, unos golpes en la puerta le alejaron de su ensimismamiento:—Faltan diez minutos, cariño —anunció una voz femenina des del otro lado.
Tenía once minutos exactos de camino a paso ligero hasta llegar y solo llevaba la ropa interior. En un abrir y cerrar de ojos se puso en pie, abrió el estrecho armario, sacó unos tejanos desgastados y una camisa, se vistió con ellos, se calzó y por último cogió su cartera. Salió escopeteado de la habitación y observó durante un segundo una mujer marchita y agotada, seguidamente desvió la mirada con tristeza. Desde que su padre se fue sin más, su madre no había vuelto a ser la misma, sin embargo él era totalmente consciente de que no era el único en el mundo que vivía esa situación. Abrió la puerta y se fue murmurando un adiós.




En una noche, el joven, pone en peligro su vida en una mezcla de drogas y alcohol quedando en coma. Entonces, Martín realiza un viaje a Buenos Aires por la tragedia y encuentra como su exmujer ha formado una nueva familia en la que Hache no tiene lugar físico ni sentimental. Con las presiones de su madre sobre su padre Hache viaja a Madrid al recuperarse para pasar una temporada con su padre. Ahí conoce a Alicia, la amante de su padre mucho más joven y vivaz que él, y a Dante, el mejor y único amigo de Martín, actor teatral que no sigue otro rumbo que el de sus ideales como lúcido. Así Hache pone un pie en la vida de su padre, repleta de paradojas y falta de sentimientos.


También he empezado otros nuevos dibujos inspirados en La cosecha de Samhein de Jose Antonio Cotrina. Me gustó bastante ese libro, sobretodo por el hecho de que solo llegar al nuevo mundo todo sea un caos real, no como la mayoría que empiezan por el lugar fantástico. Aviso de contenido spoiler.

Y, por último, dibujos varios que hice este verano.












